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Artículos de interés empresarial
Modelos de toma de decisiones en una empresa
Siempre hay que tener en cuenta que cada persona
afronta la resolución de problemas de una forma diferente,
basada en su experiencia y su historia de reforzamiento. Hay modelos
clásicos de cómo se toman las decisiones y existe
un esquema básico de resolución de problemas que plantea
como hacerlo de forma efectiva y se ha incorporado a la terapia
cognitivo conductual con todos los méritos. En esta página
se va a dar una visión muy sucinta de este modelo junto con
el clásico de toma de decisiones.
Definiciones clásicas de los procesos
de toma de decisiones.
Se presentan a continuación algunas definiciones
clásicas de los procesos que se dan el la toma de decisiones
y que pueden aclarar de forma importante Dentro de este proceso
se dan una serie de conductas que necesitan definición:
Hastie plantea una serie de definiciones que sirven
perfectamente para aclarar el proceso de toma de decisiones, que
es una parte de la resolución de problemas:
- Decisiones. Son combinaciones de situaciones
y conductas que pueden ser descritas en términos de tres
componentes esenciales: acciones alternativas, consecuencias
y sucesos inciertos.
- Resultado. Son situaciones describibles
públicamente que ocurrirían cuando se llevan a cabo
las conductas alternativas que se han generado. Como todas las
situaciones son dinámicas y suponen que si se continúa
la toma la acción el resultado puede variar.
- Consecuencias. Son las reacciones evaluativas
subjetivas, medidas en términos de bueno o malo, ganancias
o pérdidas, asociadas con cada resultado.
- Incertidumbre. Se refiere a los juicios
de quien toma la decisión de la propensión de cada
suceso de ocurrir. Se describe con medidas que incluyen probabilidad,
confianza, y posibilidad
- Preferencias. Son conductas expresivas
de elegir, o intenciones de elegir, un curso de acción
sobre otros.
- Tomar una decisión se refiere
al proceso entero de elegir un curso de acción.
- Juicio. Son los componentes del proceso
de decisión que se refieren a valorar, estimar, inferir
que sucesos ocurrirán y cuales serán las reacciones
evaluativas del que toma la decisión en los resultados
que obtenga.
Según estas definiciones el proceso de toma
de decisiones sería encontrar una conducta adecuada para
una situación en la que hay una serie de sucesos inciertos.
La elección de la situación ya es un elemento que
puede entrar en el proceso. Hay que elegir los elementos que son
relevantes y obviar los que no lo son y analizar las relaciones
entre ellos. Una vez determinada cual es la situación, para
tomar decisiones es necesario elaborar acciones alternativas, extrapolarlas
para imaginar la situación final y evaluar los resultados
teniendo en cuenta las la incertidumbre de cada resultado y su valor.
Así se obtiene una imagen de las consecuencias que tendría
cada una de las acciones alternativas que se han definido. De acuerdo
con las consecuencias se asocia a la situación la conducta
más idónea eligiéndola como curso de acción.
Modelo de toma de decisiones
En el modelo de D´Zurilla y Goldfried se
consideran dos dimensiones:
1. Una orientación al problema que incluye
las creencias sobre el control que ejerce el individuo sobre la
resolución de sus problemas. A su vez tiene dos factores
basados en la teoría de la autoeficacia de Bandura:
- La creencia en la autoeficacia en la resolución
de los problemas. Basada en la expectativa de eficacia.
- La creencia que los problemas de la vida se
pueden resolver. Basada en la expectativa de resultado.
2. Una serie de pasos que configuran un proceso
ideal de resolución de problemas y toma de decisiones.
La orientación al problema
La orientación positiva al problema puede
dar lugar a:
- Ver los problemas como retos.
- Ser optimista en el sentido de que los problemas
tienen solución
- Percibir que se tiene una fuerte capacidad
para enfrentar los problemas.
- Estar dispuesto a invertir tiempo y esfuerzo
en su solución.
Una orientación negativa al problema implica
ver los problemas como amenazas.
- Creer que son insolubles.
- Dudar de la propia habilidad para solucionarlos.
- Frustrarse y estresarse cuando se encuentran
frente a un problema.
En resumen y de forma más
importante, una orientación positiva al problema induce
al sujeto a enfrentarse a él, mientras que la orientación
negativa le prepara para evitarlo.
Modelo de resolución de problemas o toma
de decisiones
La toma de decisiones es la asociación de
un curso de acción o plan con una situación determinada.
El modelo que se presenta de toma de decisiones tiene los siguientes
pasos:
Hacer planes supone:
1. Realizar un modelo de la situación
actual o una definición del problema. Problema se define
como “una situación real o anticipada en la vida que
requiere respuestas por parte del sujeto para un funcionamiento
adaptativo; pero que no están disponibles o no son identificables
por él, debido a la existencia de barreras u obstáculos”.
Las demandas de la situación pueden venir de exterior; pero
también de los objetivos y valores del individuo. Las barreras
más comunes para alcanzar los objetivos son: ambigüedad,
incertidumbre, demandas en conflicto, falta de recursos, o novedad.
En esta fase se incluye la definición de los objetivos que
el individuo quiere alcanzar. Cuando se va a resolver un problema
es necesario analizarlo y dilucidar cuales son los procesos y aspectos
relevantes que están influyendo en la aparición y
mantenimiento del problema o qué hace amenazante la situación.
En este paso el proceso de alcanzar una conducta adecuada también
puede tomar características patológicas. El análisis
de las situaciones es un análisis causal, intentando determinar
las influencias de unos factores en otros, en el momento actual
y en la posible evolución
2. Generar conductas alternativas posibles dentro
del modelo de la realidad que se ha creado. Es una fase que
depende de la creatividad del individuo. Se trata de imaginar las
alternativas posibles. La crítica y autocrítica juegan
un papel que compromete de forma importante la efectividad de este
paso. Es preciso suprimir ambas en una primera fase para poder considerar
las soluciones sin una censura previa. Se hace siguiendo las reglas
del brainstorming, en el que no se realizan críticas ni evaluaciones
de las ideas propuestas; cualquier propuesta es aprovechada, completada
o variada para generar nuevas soluciones. Las personas con ansiedad
social son muy vulnerables a las críticas e inhiben su creatividad
por el miedo a equivocarse y ser rechazados socialmente. Este aspecto
puede dejar a la persona anclada y sin salida en este paso. Hay
que recordar que entre las instrucciones que se dan en los ejercicios
creativos como el brainstorming destaca la de actuar con
una ausencia total de crítica para generar alternativas que
serán evaluadas en otra fase. Dando este paso es importante
tener la mente abierta y la conciencia plena para poder salir de
los comportamientos establecidos y automáticos y comportarnos
de acuerdo con nuestros valores.
3. Extrapolar los resultados asociados a cada
conducta generada. con objeto de prever los resultados de ponerlas
en práctica con los cambios que se producirán en la
situación. Es una parte de la resolución de problemas
que está muy sujeta a la incertidumbre, porque el resultado
de nuestras acciones no depende solo lo que hagamos, sino que son
fundamentales las reacciones de los demás que están
involucrados en la situación. Saber predecir los resultados
de un plan que se ha elaborado es difícil y la incertidumbre
juega de nuevo un papel fundamental.
Esta fase puede ser una fuente inagotable de sucesos
preocupantes, sobre todo si se quiere evitar la incertidumbre que
supone la ignorancia de cómo va a reaccionar el otro a nuestro
a nuestra actuación. Si queremos asegurarnos de que la conducta
del otro no va a ser la que tememos, nos podemos encontrar cogidos
en la trampa de la preocupación previendo numerosos sucesos
“¿Y si...?”.
4. Extraer las consecuencias de cada resultado,
es decir, valorar la situación generada de acuerdo con los
objetivos que se pretenden alcanzar. Para ello se valoran la
probabilidad de que un resultado, es decir, su incertidumbre; junto
con los beneficios o perjuicios que pueden conllevar que ocurra,
es decir, las consecuencias de cada resultado.
Esta evaluación se realiza a veces de forma
consciente y pensada poniendo en una balanza cada aspecto del resultado;
en esos casos se emplean conceptos como Utilidad = probabilidad
x valor . Pero muy frecuentemente se evalúa de forma
general tomando solamente el sentimiento o la sensación que
incluye la impresión global que nos evoca la situación
prevista. Esta evaluación puede hacerse de forma automática,
es decir, sin un pensamiento consciente, guiándonos solamente
por las sensaciones que nos ha producido. En este paso se incluye
valorar la incertidumbre de los sucesos.
5. Elegir la acción que se va a llevar
a cabo entre las que pueden producir el resultado que se busca.
Una consecuencia inmediata de la evaluación de los resultados
es la elección de la conducta más adecuada para resolver
el problema. Pero a veces se llega sin duda a cual debe ser la actuación,
como fruto de la valoración de las consecuencias; pero, una
vez identificada, puede haber problemas para llevarla a la práctica.
“Eso es lo que tendría que hacer; pero...”
6. Controlar el proceso cuando se lleva a cabo
la acción. Cuando realizamos una acción entramos
en el proceso de control de lo que hacemos, en el que vamos monitorizando
si el resultado actual va en el camino que esperamos o no. Si no
marcha en dirección al objetivo, generamos nuevos caminos
o cambiamos los planes en un proceso de toma de decisiones parecido.
La preocupación es una acción que va dirigida a tomar
una decisión, por eso el proceso se puede monitorizar y controlar
como la de cualquier acción que persiga un objetivo.
7. Evaluar los resultados obtenidos. Es
el momento de repasar lo que se ha realizado con objeto de aprender
para el futuro. Una revisión rápida del proceso que
se ha llevado y de las conductas de los demás nos ayuda para
mejorar nuestra toma de decisiones. La evaluación se ha de
hacer basándose en los hechos acaecidos y en los resultados
reales y medibles obtenidos. Si se quieren evaluar las reacciones
implícitas y los sentimientos de los otros se puede caer
en la preocupación inútil y destructiva. Así,
se pueden realizar revisiones sin fin cuando se consideran las posibles
reacciones negativas no explícitas que han podido tomar los
otros. “¿Qué habrán pensado?”,
“¿habré quedado bien realmente?”…
Revisando la propia actuación se pueden tomar en consideración
nuevas acciones alternativas que no se habían pensado previamente:
“¿si hubiera dicho esto en lugar de lo que dije…?”.
Es más fácil sabiendo cómo han reaccionado
los otros, ajustar la actuación para obtener el resultado
buscado, pero eso solamente se puede hacer en el momento en que
ocurre y se tiene que tener la mente abierta y preparada para reaccionar
o aceptar nuestras limitaciones y crear una nueva oportunidad para
obtener los resultados apetecidos. La revisión de los resultados
es un proceso que pretende conseguir mejorar la actuación
siguiente, pero, si no se mantiene dentro de unos límites,
lo único que se logra es continuar la preocupación
después de acabada la acción. Las propuestas terapéuticas
en este caso son: aceptar la evaluación del otro es la forma
terapéutica de poner coto a los pensamientos, aceptar las
propias limitaciones intentando, si fuera preciso, crear una segunda
oportunidad, acabar con la revisión si los resultados obtenidos
han sido aceptables o si no se prevé una nueva oportunidad
de enfrentarse a la misma situación.
A veces se considera la toma de decisiones como
la parte que se realiza desde que se tienen las conductas alternativas
generadas hasta que se realizan la elección de la acción
a llevar a cabo. Pero otras veces se considera que todo el proceso
está incluido en la toma de decisiones.
Resumen del proceso de toma de decisiones
Hay modelos clásicos de cómo se toman
las decisiones y existe un esquema básico de resolución
de problemas que plantea como hacerlo de forma efectiva y que se
ha incorporado a la terapia cognitivo conductual con todos los méritos.
Por supuesto que en la práctica clínica no se puede
olvidar nunca que las personas no nacieron para ajustarse a los
modelos y que hay que determinar para cada paciente que proceso
sigue para tomar sus decisiones, teniendo en cuenta que cada persona
afronta la resolución de problemas de una forma diferente,
basada en su experiencia y su historia de aprendizaje, y es el análisis
del método particular que sigue el paciente para resolver
sus problemas lo que nos va a permitir analizar la influencia de
la preocupación en sus trastornos.
La toma de decisiones consiste en encontrar una
conducta adecuada para resolver una situación problemática,
en la que, además, hay una serie de sucesos inciertos. Una
vez que se ha detectado una amenaza, real, imaginaria, probable
o no, y se ha decidido hacer un plan para enfrentarse a ella, hay
que analizar la situación: hay que determinar los elementos
que son relevantes y obviar los que no lo son y analizar las relaciones
entre ellos y la forma que tenemos de influir en ellos. Este paso
puede dar lugar a problemas, cuando se tienen en cuenta aspectos
irrelevantes y se ignoran elementos fundamentales del problema.
Una vez determinada cual es la situación problemática
y analizada en profundidad, para tomar decisiones, es necesario
elaborar modelos de acciones alternativas, extrapolarlas para imaginar
el resultado final y evaluar este teniendo en cuenta la incertidumbre
de cada suceso que lo compone y el valor que subjetivamente se le
asigna ya sea consciente o automáticamente. Así se
obtiene una idea de las consecuencias que tendría cada una
de las acciones alternativas que se han definido y que puede servir
para elegir la conducta más idónea como el curso de
acción que va a solucionar la amenaza.
Descrito así, el modelo de toma de decisiones
puede aplicarse a cualquier situación en la que hagamos un
plan para afrontarla y no solamente a las situaciones amenazantes
o problemáticas. La preocupación es la conducta
de preparar el curso de acción y puede estar asociada a situaciones
que nos causan ansiedad, a cualquier problema que queramos resolver
o cualquier acción creativa que queramos desarrollar de forma
controlada. En este sentido, habría que analizar si preocuparse
en tareas que no son problemáticas, por ejemplo, la dedicación
excesiva al trabajo; pueden tener la misma función que la
preocupación patológica que se describe en el resto
de artículo.
El proceso de toma de decisiones se puede llevar
a cabo automáticamente o conscientemente, tal y como plantean
los modelos aquí mencionados. Pero posiblemente se elija
muchas veces el curso de acción sin hacer ningún plan
y sin extrapolar las consecuencias, sino más bien siguiendo
las primeras reacciones automáticas que se han generado en
la situación o simplemente se evite la preocupación
y la toma de decisiones. Nezu define otros estilos de resolución
de problemas, el impulsivo que actúa así o el evitativo,
que simplemente no se enfrenta al problema. Frente al estilo evitativo,
entrar en el proceso de toma de decisiones puede ser un paso adelante.
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